Los Novísimos

Generación de los novísimos, también llamados por Trujillo.

"Generación X” ¿Generación del caos? ¿Ciberpunks en fantasilandia? ¿Generación del crack, de la debacle nacional? ¿Milenaristas sin causa? ¿Apocalípticos interados? ¿Realistas virtuales? ¿Adictos a la multimedia?" (Signos de arena, 109)

Rasgos Principales

1. Nacidos a partir de 1970, menores de 30 años. Publicados en editoriales locales y nacionales. (video)

2. No tienen rasgos todavía muy definidos.

3. Exaltado individualismo, estamos solos, lo que acaba por hacerlos parecerse entre sí.

4. Género: la narrativa. Se destacan por los textos breves, por el aforismo, el cuento, la crónica personal sobre asuntos urbanos.

5. Continúan con la contracultura, como enfoque y como material. (video)

6. Busca el público marginal de consumidores.

7. Se distancian de la generación del 54. [1]

8. Presentan una disminución del afán contestatario, cierta indiferencia ante el marasmo del mundo. "No al tema de la frontera." [2]

9. La realidad es menos apetecible.

10. Intención: Picaduras irónicamente intrascendentes: de desolación, lascivia, conformistas. Los novísimos son hijos del ciberpunk lo mismo que de las culturas alternativas -rock, multimedia, comic underground- que les ofrecen un cobijo ante el desamparo ideológico de los años noventa. "...la fascinación por la violencia y el sexo...." [3] (video) (video 2)

11. Hay un desdén hacia literaturizar el presente en que no creen que valga la pena, como lo ha definido Rafa Saavedra [4]

12. Tono: volátil, efímero como la aldea global de internet [6]

13. Patrones escriturales: Su punto de partida es el nuevo periodismo, no la literatura y su canon de obras consagradas. [7] Y El realismo sucio o Literatura basura. (video)

14. Personajes: mezcla de decadentes finiseculares, volubles, patéticos, violentos y abúlicos. la saga del antihéroe milenarista en una realidad como tatuaje, como deterioro.

Figuras Sobresalientes

Integrantes en esta tendencia:

Rafa Saavedra (Tijuana, 1967), el vocero mayor de esta generación. Esto no es una salida. Postcards de ocio y odio (1996) y Buten smiles (1997) [8]

Ejival, Rastros de Carmín (1996)

Fran Illich Crónicas  (Tijuana, 1975), [9] Manifiesto [10]

Mario de la Cruz, cuentos.

Javier Fernández, Si tarda mucho mi ausencia (1993 cuentos [11] su idea de la frontera [12]

Javier González, Esto es lo que pienso de tí (1997)

Mauricio Hernández Ancera (Michoacán, 1973),  Crímenes divinos (1973) [14]

Alejandro Espinoza, Las visitas (1997), recopilación de sus cuentos. Premio estatal de literatura 1996 con sus textos esperpénticos [15]

Un poco mayores son: Luis Humberto Crosthwaite, Edmundo Lizardi o Regina Swain.

Poetas: Carlos Martínez (Ciudad de México, 1970), Alicia Montañez (1970), Juan José Angel (Guanajuato, 1970), Noe Carrillo Martínez (Tijuana, 1970), Miguel Angel Benítez (Puebla, 1971), Jorge Ortega (Mexicali, 1972), Oscar Hernandez (1955)

 

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[1] Es como si expresaran: "te respeto, pero no sigo tus instrucciones para llegar a la fama".

[2] "no van por los rumbos de la frontera, el rescate histórico de la matria o la contracultura lingüística, sino por las nuevas tecnologías, la reconstrucción de la torre de marfil del poeta cosmológico o el romanticismo pasional sin culpabilidad alguna."

[3] Y aquí lo importante no es el objeto del deseo sino el acto mismo de la fascinación, la experiencia de sentir tal necesidad.

[4] Sólo hay sitio en esta literatura para emociones extremas: el ocio y el odio, la displicencia y la ira, la catatonia del trance hipnótico y la violencia desatada, sin causa ni motivo. Una literatura de cuerpos que se atropellan unos a otros, de ideas tóxicas y pensamientos venenosos, radioactivos. (108)

16. Temas: Un catálogo de canciones de Kurt Cobain, el vocalista de Nirvana: ruido, muerte, incesto, suicidio, depresión, locura, sudor y vacío. Pero también sarcasmo, agresividad, humor negro.

[5] Conciertos minimalistas, table dance.  Experimentar lo que se narra es lo que cuenta, transmitir en directo es lo que da prestigio.

[6] Se aborrece aqui de toda complejidad, de todo intelectualismo. La prosa es directa, hiriente, plena de signos y símbolos de la cultura global, de la aldea común del internet. Prosa que no quiere comunión con sus lectores sino algo más sencillo: comunicación. Flujo informativo, placebo mental, realismo virtual que se crea y se disuelve al antojo del narrador-protagonista.

[7] Sus maestros son Carlos Monsiváis y Truman Capote, aunque lo nieguen o lo desconozcan. Los norteamericanos William Burrouglis y Charles Bukowsky, Douglas Copeland y William Gibson, entre los norteamericanos; y con respecto a las influencias nacionales allí están Nahief Yefya y Guillermo Fadanelli. Son un guión actualizado de la literatura de la onda José Agustín, Parménides Garcia Saldaña) y del realismo sucio estadounidense de los años ochenta. En cuanto a las influencias locales, dos literatos son mencionados con frecuencia: Roberto Castillo Udiarte, poeta coloquial, libertario; y Luis Humberto Crosthwaite, narrador irónico y guapachoso. Ya Javier Fernández lo dice:

[8] "En esta calle de muerte, algo bello santifica mis acciones y me hermana a los que están escondidos y a los que son perseguidos por culpa de sus instintos. En esta calle yo no soy el único enfermo, el único demente, el único asesino que se enfrenta a la vida con la voluntad de jugar a ser Dios". En tal caso, la generación de los novísimos está repleta de suicidas en potencia, de asesinos en serie, de locos desatados. Y sin embargo, lo anterior suena a una retórica bien asimilada antes que a una verdad expuesta sin tapujos. Al final de su libro, Saavedra lo reconoce: «Todo es mentira. Todo es ficticio. Todo es invento, es decir, todo es ficción.

[9] El introductor de los fanzines en Baja California, el explorador convulsivo del internet, el Susan Sontag de su propia generación, es decir, el árbitro del gusto de su camada de piratas culturales, lo ha dicho una y mil veces: "la vida es dura pero intentaremos hacerla fácil. Yeah, go on. Fuck the system... es hora de ponerle un precio a nuestra vida y de preferencia uno alto". Y Saavedra añade: "Hoy somos menos idealistas, más apáticos. No tenemos moral, tenemos conveniencias". Una generación sin alma de héroe pero colmada de energías, una generación que ya no encuentra consuelo en las palabras sino en las imágenes. Su signo es lo efímero. Su adicción mayor es no hacer nada. Pero sus propios textos desmienten sus proclamas. Escribir es ya hacer algo, es ya tomar partido, un luchar mínimamente por la expresión propia, por una idea del mundo capaz de mantenerlos despiertos y con la computadora en marcha.

David Martín del Campo en el primer encuentro de escritores del Noroeste 1996 (La Paz) reconoce que Fran Ilich es un genio precoz a sus 21 años. "Sus textos dispersos en fanzines como Contracultura menor, Cinematic o El puente, es la conciencia más despierta y vigorosa de su generación. Sus textos inéditos son como mensajes clandestinos que pasan de mano en mano. Su influencia no se circunscribe al campo literario o cultura: abarca zonas de la sociedad a las que cualquier otro literato tiene vedado entrar so pena de aparecer en la nota roja como víctima. Illich ha hecho de Tijuana-San Diego un orbe aparte, un mito nuevo, una metrópoli de circuitos integrados y conceptos navegables, de olas de choque entre lo digital y lo orgánico. Su literatura, en contraposición de sus compañeros de ruta aburridos y afásicos, tiene un destinatario que no es él mismo. En ella, la palabra rebelión aún tiene un significado político, y una razón de ser. La sociedad, lo social, para Fran Illich aún cuenta, aún tiene un papel que cumplir."

[10] .manifiesto de Fran Illich publicado en el fanzine El puente (#1, 1995): Somos el producto interno bruto de una sociedad sesentera que ahora reniega de nosotros; somos el sueño hippie traído a La Tierra. Recuerdan que querían hacer del rock un estilo de vida, y ahora el rock ya no será una revelación, pero no se puede negar que todos crecimos junto a él. Somos el producto renegado de una generación que no oyó hablar de anticonceptivos antes de darnos a luz; somos el producto de mil sueños utópicos y no sé cuántas cosas más. Pero hoy en 1995, los hippies no quieren dejar su juventud que ya perdieron. Son viejos y desean continuar su spotlight, pero no contaban con las máquinas Xerox, el láser print, el internet, los faxes. Estamos aquí y no nos iremos tan fácil. Lucharemos en los tiempos más difíciles y recuerden que la observación nos enseña más que las mugrosas escuelas; recuerden que tenemos T.V., que sabemos hacer el amor gracias al cine y bombas molotov por culpa de las noticias. Y desgraciadamente, con su pobre ejemplo, pensamos usarlas en su contra. Hemos sido ignorados, pero ahora nuestro turno llegó. Right now is our time, and it's the choice of a new generation. Generation X, the new generation of love. Nuestro set de valores morales está aquí y pronto regirá la vida diaria. No se depriman, usen Prozac. ¿Tienen hambre? Ordenen una pizza.

[11] .la influencia en cuanto al cinismo y el desorden y la idea de lecturas pues es de Roberto. Ahora ya me he relacionado un poco más con Luis Humberto Crosthwaite, pero es más o menos de la misma calaña. Es muy seductora esa postura de una indiferencia total; no hay compromiso salvo con pasársela a todo dar y ser muy pasional con la literatura, la música, las desveladas. Esta pasión se halla presente en su primer libro de cuentos, Si tarda mucho mi ausencia (1993), ganador del premio estatal de literatura.

[12] Fernández, nacido en la ciudad de México en 1971, pero avecinado en Tijuana desde joven, estudió en esta metrópoli fronteriza la carrera de comunicación (otro factor homogeneizador de su generación). En sus cuentos, esta situación personal de sureño viviendo en la frontera, queda patente en el reciclaje de epígrafes y citas, de costumbres y creencias; la narración como grafiti, como anuncio de neón, como sueño a realizarse, como aprendizaje por difícil, placentero: Empiezo por confesar, aliviada la vergüenza de los del Sur, que Tijuana me alfabetiza. Diez años le han sido suficientes para enseñarme a abrir Gabriel Trujillo Muñoz el mundo con llaves que no conocía, que aún no aprendo a controlar, que me avientan al conflicto diario de la frontera Oa que se alza entre lo real y lo imaginario y nos hace migrantes a todos, pero sabe lo que enseña.

[13] Donde el personaje es un ser hipersensible, voluble. Un auténtico y por lo mismo inconsciente ser fronterizo.

[14] Cuyos relatos se centran en el informe policiaco de la vida cotidiana, en el asesino en serie que es nuestro alter-ego preferido. En su libro Crimenes divinos (1973), crueldad y humor se llevan de la mano, compiten en igualdad de circunstancias para que el lector reconozca que la literatura está más emparentada con un taIk-show o con la nota roja de los periódicos, que con una indagación filosófica de la condición del mundo.

[15] Ante el caos reinante, el humor proporciona equilibrio y equidad a su narrativa. Seres esperpénticos, tiernas pesadillas, elucubraciones paradójicas, salen a relucir en sus textos. El mundo como circo, maroma y teatro, pero con una dosis mortal de ironía, la suficiente para no dejar títere con cabeza, poder sin mácula.