Tradicionalmente, no es común
que las mujeres mexicanas emigren solas a ciudades lejanas.
Las que
logran
salir y llegan a establecerse en ciudades
fronterizas se exponen al posible abuso laboral. Existen muchas empresas que
abusan de manera alarmante de estas empleadas, haciéndolas trabajar
jornadas de hasta 17 horas al día. Las industrias conocidas como “sweat
shops” son
concesiones extranjeras que abusan de la mano de obra mexicana. Muchas veces
estas empresas no proveen beneficios a sus empleadas. Es por eso que el gobierno,
tanto de México como de EEUU, está haciendo investigaciones al
respecto.
Las que logran cruzar se encuentran
limitadas a trabajar en lugares como los campos agrícolas,
las empacadoras o fábricas industriales. Se
calcula que actualmente la mano de obra femenina constituye el 30% de toda
la migración.
Una realidad preocupante es que muchas de estas mujeres que se emplean en
la agricultura, las fábricas, trabajan clandestinamente. Al mismo
tiempo, muchos de estos trabajos son temporales, lo cual hace aún
más
limitante su labor ya sea agrícola u obrera. Para las mujeres que
no tienen más
opción que emplearse en los mercados temporales de trabajo significa
carecer de un hogar y un domicilio fijo, no tener garantías de trabajo,
ni ingresos estables, ni vacaciones, ni seguro médico. A lo anterior
se añaden
las presiones de la discriminación, el desarraigo, las dificultades
con la lengua y el elevado costo de la vida. |